1. Dar. Será muy difícil que las personas quieran dar si tienen un líder egoísta y poco disciplinado.
2. Enseñar en forma animada y optimista sobre las bendiciones de dar. Si sólo hablamos de “juicio” y “maldición” para las personas que no dan, ¡no será buena idea!
3. Intercambio de bendiciones. Permite que las personas generosas en tu iglesia compartan las bendiciones recibidas y el gozo que disfrutan por dar y ayudar a otras personas. Cuando oyes testimonios así, ¡todos quieren experimentar el mismo gozo!
4. Informes claros. Si los hermanos en la iglesia perciben que no hay la famosa “rendición de cuentas”, ¡obstruirás el canal de recursos! Las dudas en ellos, sobre todo en los más generosos, les quitará el entusiasmo.
5. Cualquier tesorero…menos el pastor. Quizás la persona más confiable y con mejores intenciones puede ser el mayor obstáculo para dar: ¡usted! Discipule a los hermanos y hermanas de la iglesia, y permita que uno de ellos asuma la responsabilidad de la tesorería en